14.12.11
12.12.11
9.12.11
1.12.11
Lo queramos o no
sólo tenemos tres alternativas:
el ayer, el presente y el mañana.
Y ni siquiera tres
porque como dice el filósofo
el ayer es ayer
nos pertenece sólo en el recuerdo:
a la rosa que ya se deshojó
no se le puede sacar otro pétalo.
Las cartas por jugar
son solamente dos:
el presente y el día de mañana.
Y ni siquiera dos
porque es un hecho bien establecido
que el presente no existe
sino en la medida en que se hace pasado
y ya pasó...
como la juventud.
En resumidas cuentas
sólo nos va quedando el mañana:
yo levanto mi copa
por ese día que no llega nunca
pero que es lo único
de lo que realmente disponemos.
Último brindis, en Canciones rusas, de Nicanor Parra (Premio Cervantes 2011)
29.11.11
Cambia lo superficial
Cambia también lo profundo
Cambia el modo de pensar
Cambia todo en este mundo
Cambia el clima con los años
Cambia el pastor su rebaño
Y así como todo cambia
Que yo cambie no es extraño
Cambia el más fino brillante
De mano en mano su brillo
Cambia el nido el pajarillo
Cambia el sentir un amante
Cambia el rumbo el caminante
Aunque esto le cause daño
Y así como todo cambia
Que yo cambie no es extraño
Cambia todo cambia...
Cambia el sol en su carrera
Cuando la noche subsiste
Cambia la planta y se viste
De verde en la primavera
Cambia el pelaje la fiera
Cambia el cabello el anciano
Y así como todo cambia
Que yo cambie no es extraño
Pero no cambia mi amor
Por más lejos que me encuentre
Ni el recuerdo ni el dolor
De mi pueblo y de mi gente
Lo que cambió ayer
Tendrá que cambiar mañana
Así como cambio yo
En esta tierra lejana
Cambia todo cambia...
Todo cambia, de Julio Numhauser
23.11.11
... esa clase de artistas que miran, se fijan en la gente, pero sólo para escribir o pintar sobre ella. En el fondo, las personas les importan bien poco: las necesitan para crear, pero a veces ni siquiera acaban de estar seguros de que existan de verdad, les sostiene el quijotesco propósito de "combatir la realidad con la ficción" y creen por ejemplo más en la madre de Hamlet que en la locutora de los informativos.
Enrique Vila Matas, ElPaís.com, 19-11-2011.
22.11.11
21.11.11
19.11.11
17.11.11
A lo largo de estos años, al menos una vez y en la mayoría de los casos incontables veces:
16.11.11
10.11.11
El sueño duró apenas cinco minutos. Cuando el capitán nos escuchó hablar preguntó si éramos cubanos. Un rato después, nos informaban que debíamos bajar a tierra “el paseo en barco está prohibido para los nacionales en todas las marinas del país”... Mi marido desempolvó su francés y le contó al grupo de europeos lo que estaba ocurriendo. Se miraron extrañados, cuchichearon entre ellos. Ninguno desembarcó –en solidaridad con los excluidos- de aquel tour por las costas de nuestra Isla; a ninguno le resultó intolerable disfrutar de algo que a los nativos nos está vedado.
9.11.11
7.11.11
4.11.11
26.10.11
19.9.11
14.9.11
10.5.11
5.5.11
29.4.11

(...) de los experimentos (incluso de los fallidos) nos beneficiamos todos. En primer lugar, sirven como banco de pruebas donde no sólo un movimiento literario sino la literatura misma nos demuestran sus posibilidades, y no importa que los resultados sean imperfectos, exigentes o marcianos. Por otro lado los experimentos son indicadores de que la literatura está en permanente evolución y de que no nos limitamos a repetir modelos del pasado.
Jon Bilbao, El País Edición Impresa 28-4-2011
26.4.11
25.4.11
1) Personas a las que aprecias.
2) Personas con las que estás obligado a tratar.
3) Personas a las que detestas.
Para cada una de estas ocasiones, "preparar, respectivamente, una comida excelente, otra banal o no preparar nada, ya que en el último caso uno comprará algo ya cocinado". Esta distinción es provechosa. Es probable que parezca tacaño y moralista enjuiciar de antemano cuánto aprecias a tus invitados; pero ¿hay algo más desalentador que cocinar bien para un pelmazo que no lo agradece?
20.4.11
Extraño también el sentimiento de duración
a la vista de algunas pequeñas cosas,
cuanto más insignificantes más conmovedoras:
aquella cuchara
que me ha acompañado en todas las mudanzas,
aquella toalla
que ha estado colgada en los más diversos cuartos de baño,
la tetera y la silla de enea,
arrumbadas años y años en el sótano
o guardadas en alguna parte
y ahora, al fin, otra vez en su sitio,
ciertamente un sitio distinto de aquel que les corresponde desde siempre,
pero sin embargo en el suyo.
Y al fin:
feliz aquel que tiene sus lugares de duración;
ya no será, aunque se haya trasladado para siempre a un país extraño,
sin perspectivas de volver a su mundo,
nadie a quien han expulsado de su patria.
Poema a la duración (fragmento), de Peter Handke
15.4.11
9.4.11
El arte es el indicio o la evidencia de una metamorfosis, de un tránsito entre lo familiar y lo completamente inesperado
A. Muñoz Molina, El País-Babelia, 2-4-2011

Que tire la primera piedra quien no transite todo el tiempo entre lo familiar y lo inesperado
Tú, yo, él y nuestros plurales no somos sino mero arte.













