La vida sin lactosa. Podría ser un lamento o una celebración o un mensaje en clave, o bien el adiós de un suicida o un spot publicitario, o acaso el título de un libro, de una película o de unas memorias si usamos lactosa como nombre propio femenino o como topónimo. Sin embargo, la del principio no es más que una simple e inocente frase elíptica.