Datos personales

4.11.13

MÁSCARAS




        Tiran una moneda al aire. Sale cara, lo que significa que el único disfraz, de angelito este año, lo usará el hermano mayor. El pequeño, aunque decepcionado, no echa una lágrima. Le habría encantado llevarlo él. Siempre antes de dormir le desean dulces sueños, con coros de angelitos; pero él apenas sueña y si lo hace no recuerda, o sí, pero nunca angelitos, sino payasos sin nariz, títeres ardiendo, mascotas sin hermanos, lápices de punta fina. Y otro año sin disfraz corre al parque. Una niña al verlo grita, suelta la comba.

-Mira -dice a otra señalándolo-, el demonio.


Finalista del I Premio Internacional de Microrrelatos Museo de la Palabra 2009