La taquillera del
metro le indicó que tomase la línea naranja. Al llegar al hospital, una línea
roja en el suelo del vestíbulo le condujo zizagueante hasta la ventanilla de citaciones.
Ya en la calle, de vuelta a la oficina, tuvo que desviarse ligeramente de su
camino ante una cinta amarilla que señalaba obras… A la hora de la cena hizo
cola en un autoservicio cercano a casa: encontró las ensaladas al final de la
línea blanca.
Cuando entró en su
apartamento, solo tuvo que seguir el rastro de orina de la perra para orientarse
hasta el dormitorio.
Finalista del V Premio de Microrrelatos El Basar, de Montcada Ràdio, 2009.
