Q
Que vendría
y traería la cuerda
de su viola descordada,
el son de las horas
anudadas, sin voz,
sin sed,
sin sudor en las manos.
Que vendría
y traería crines regias
de equino al vuelo
y brújula sin cristal,
sin pulso
sin lugar,
sin haber ni aun tener.
Sin llegada.