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19.6.13

HACIENDO SUELO

    


      El tiempo hoy invitaba a callejear sin prisa ni ansias de encontrar una sombra. Los pies me han llevado hasta la mismísima Mesopotamia, "Antes del diluvio", donde surgieron la escritura, la rueda y algo tan cotizado hoy en día como el suelo, que uno pensaría nos viene dado por la propia naturaleza y sin embargo nada más lejos. La naturaleza "solo" nos proporciona la superficie terrestre, el suelo en cambio no hemos dejado de construirlo nosotros día tras día desde los tiempos de Ur, para poder usarlo de forma agrícola, urbana o para fines de dudoso uso. En Ur, Eridu, Uruk nacieron las primeras ciudades, la civilización, las sociedades complejas, pero no la cultura, para eso hay que mirar más atrás, tanto como 300.000 años antes, a los pequeños cazadores-recolectores nómadas y su organización grupal, sus útiles toscos y el reparto de las tareas cotidianas por edades. Independientemente de que las manifestaciones simbólicas y artísticas tardasen aún un par de cientos de miles de años en generalizarse, aquello ya era cultura, las primeras piedras de un puente que nos ha traído hasta hoy y, a mí en particular, a media tarde, a la Filmoteca y al suelo cinematográfico de Theo Angelopoulos (Paisaje en la niebla), construido con el barro poético de los silencios, la quietud y los límites infranqueables, y con planos-secuencia tan interminables como el civilizado desierto mesopotámico. Me gustan los días como el de hoy.